La Federación Sur Acoge (anteriormente conocida como Andalucía Acoge) se ha incorporado recientemente a FEPA. Con más de tres décadas de trayectoria en la atención a personas migrantes y en la promoción de la interculturalidad, la entidad se ha consolidado como un referente del ámbito social andaluz. El trabajo en red forma parte de su ADN, como demuestra su participación en plataformas como PICUM, Migreurop, Ecre, AEFr, AFA, EAPN Andalucía o FAMSI.
![]() |
Conversamos con Azahara Leal del Pozo, referente de Infancia y Juventud, y con el equipo de trabajo de jóvenes procedentes del sistema de protección a la infancia, para conocer su labor, los principales retos en el acompañamiento a la juventud extutelada y sus expectativas tras la incorporación a la red estatal. |
PREGUNTA.- ¿Podríais presentar brevemente vuestra entidad?
RESPUESTA.- Desde 1991 trabajamos por una sociedad plural e inclusiva que garantice la igualdad de derechos y oportunidades para todas las personas en España. A través de equipos multidisciplinares desarrollamos una atención social integral, mediación intercultural y acciones orientadas a promover la ciudadanía, la convivencia y la cohesión social. La federación agrupa a 11 asociaciones presentes en Andalucía, Ceuta, Melilla y Canarias, y promueve una ciudadanía inclusiva y responsable basada en la justicia social, la participación y el trabajo en red, guiada por valores como la equidad, el voluntariado, la transparencia, la innovación y el compromiso social.
P.- ¿Qué servicios o programas desarrolláis específicamente en el ámbito de la juventud tutelada y extutelada?
R.- Nuestras entidades cuentan con una amplia experiencia en la atención a jóvenes procedentes del sistema de protección a la infancia desde diferentes áreas de intervención. Disponemos de un equipo de jóvenes extutelados y de recursos residenciales en Jerez de la Frontera, Almería, Málaga y Granada, que se complementan con atención jurídica, sociolaboral y educativa. Asimismo, trabajamos con jóvenes en situación de calle o infravivienda, en muchos casos sin financiación específica, tratando de dar respuesta a realidades de alta vulnerabilidad y el acceso a derechos.
P.- ¿Cómo es vuestra forma de trabajar con las personas jóvenes? ¿Qué enfoques o metodologías consideráis más relevantes?
R.- El trabajo con los y las jóvenes debe basarse en un enfoque de derechos, orientado a fortalecer su capacidad de agencia y el ejercicio efectivo de los mismos. Más allá de su condición migrante, son jóvenes que, aunque legalmente adultos desde los 18 años, se encuentran en una etapa clave de construcción de identidad y desarrollo de autonomía, marcada por un proceso migratorio que influye directamente en su bienestar emocional y su emancipación.
El acompañamiento socioeducativo debe equilibrar la promoción de la autonomía con la creación de vínculos de confianza, reconociendo a las y los profesionales como figuras de referencia. Es esencial atender las situaciones de vulnerabilidad y las violencias vividas, especialmente en quienes han pasado por experiencias de calle o infravivienda, que pueden generar dificultades de salud mental o desconfianza hacia los sistemas de apoyo.
Garantizar el bienestar emocional, abordar los duelos migratorios y generar relaciones de confianza son condiciones necesarias para el desarrollo de itinerarios sociolaborales eficaces. En este marco, resulta prioritario promover la formación y el acceso a empleos dignos y sostenibles, evitando la cronificación en recursos y fomentando la participación comunitaria y la sensibilización social para construir entornos de acogida inclusivos.
P.- ¿Qué retos identificáis en el acompañamiento a la juventud extutelada en la actualidad?
R.- El principal reto, del que se derivan muchas de las dificultades que afrontan las personas jóvenes extuteladas, radica en la falta de reconocimiento de los apoyos a la transición a la vida adulta para mayores de 18 años como un derecho. En la práctica, estos apoyos continúan concibiéndose como un privilegio al que no todas tienen acceso, a través de recursos insuficientes, sin continuidad en el tiempo y, en muchos casos claramente infradotados. Esta situación conlleva, además, la existencia de un vacío legal en torno a los programas y recursos dirigidos a jóvenes extutelados. Por otro lado, también vemos como en el caso de los jóvenes migrantes sin referentes familiares se sigue primando su condición de migrantes por encima de su condición de haber sido menores de edad.
P.- ¿Podríais compartir, brevemente, alguna experiencia, proyecto o práctica innovadora que esté dando buenos resultados?
R.- Una práctica innovadora son las tertulias dialógicas, concebidas como un espacio de reflexión, autoformación y autocuidado del equipo de extutelados. A partir de la lectura de textos seleccionados por su relevancia en el acompañamiento a los jóvenes, se generan debates sobre las prácticas desarrolladas, produciendo conocimiento desde un enfoque dialógico y mejorando los procesos y proyectos de intervención.
- En Málaga Acoge destaca la figura del delegado de pisos: en cada piso, un chico asume la acogida de los recién llegados, realiza funciones de mediación, traslada las demandas al equipo técnico y participa en la junta directiva de la entidad.
- En CEAIN, en Jerez de la Frontera, destacaríamos, por un lado, la figura del joven referente, similar a la del delegado de pisos. Se trata de un chico que, a partir de su experiencia y trayectoria en el recurso, acompaña y ejerce como referente para el resto de jóvenes. Y, por el otro, la mentoría educativa a través de la participación de personas voluntarias que acompañan a jóvenes en su proceso formativo. En este sentido, se ha desarrollado una intervención de refuerzo educativo vinculado a la ESPA, con sesiones semanales. Esta mentoría favorece la mejora de los hábitos de estudio, motivación académica y confianza personal del joven, así como una mayor constancia en su proceso formativo. La figura del mentor ha sido muy positiva, ofreciendo apoyo académico y orientación personal, contribuyendo al desarrollo de las competencias sociales, emocionales y formativas.
- Por último, el Laboratorio Creativo MENARTE, impulsado por Granada Acoge, es una experiencia artística protagonizada principalmente por jóvenes extutelados, en la que el arte se convierte en un espacio de expresión, encuentro y desarrollo del talento. A través de la creación artística se trabajan aspectos vinculados al proceso migratorio, la identidad, las múltiples pertenencias y los sueños y expectativas de futuro.
P.- ¿Qué os motivó a uniros a FEPA y qué esperáis de la federación?
R.- El trabajo conjunto con otras entidades nos permite incorporar miradas diversas y generar conocimiento a partir de trayectorias y realidades complementarias. En coherencia con nuestro principio de protesta, propuesta y apuesta, el acompañamiento a los chicos y chicas debe estar siempre orientado a la transformación social.
Formar parte de FEPA nos brinda la oportunidad de fortalecer nuestra capacidad de incidencia, apoyándonos en la experiencia acumulada y en el conocimiento directo de la realidad para impulsar cambios estructurales que mejoren la vida de las personas jóvenes y garanticen la efectividad de sus derechos.
P.- ¿Qué valor o aportación pensáis que vuestra entidad puede ofrecer al conjunto de la red?
R.-Contamos con una trayectoria consolidada y una amplia experiencia en la atención y el acompañamiento a infancia y juventud migrante y de origen extranjero, así como en contextos de alta diversidad cultural, siendo una entidad pionera en este ámbito.
Nuestro carácter federativo, con asociaciones presentes en un amplio marco geográfico a nivel estatal, nos permite disponer de una visión integral de la realidad y desarrollar un trabajo coherente, basado en una línea metodológica común adaptada a la idiosincrasia de cada territorio.
Asimismo, el trabajo de reflexión y análisis del equipo de jóvenes procedentes del sistema de protección a la infancia aporta un conocimiento situado, en constante actualización, que se traduce en metodologías, herramientas y acciones de incidencia orientadas a la transformación social.
P.- ¿Qué mensaje os gustaría trasladar al resto de entidades socias?
R.- Nos encontramos en un momento clave, marcado por el riesgo de recorte de derechos y recursos y por el aumento de mensajes discriminatorios y excluyentes dirigidos hacia las personas jóvenes migrantes, especialmente aquellas que carecen de referentes familiares.
En este contexto, las entidades sociales y las y los profesionales debemos mantener una actitud vigilante ante la realidad en la que intervenimos, visibilizarla, formular propuestas y actuar sin resignación, incluso en un escenario atravesado por múltiples dificultades.









